Historia de la población

Xirivella es un municipio de l'Horta muy próximo a la ciudad de Valencia; se encuentra sobre el Pla de Quart, entre el nuevo cauce del río Turia y el barranco de Chiva, y cuenta con más de 29.281 habitantes (datos del censo de enero de 2015).

Los vestigios arqueológicos más antiguos de Xirivella se remontan probablemente a época romana. Así se deduce del hallazgo de, al menos un capitel de columna romana recientemente identificado por el Servicio de Investigación Prehistórica de Valencia (SIP). También se tiene constancia de la existencia de restos de tejas romanas (tegulae), un fragmento de pesa de telar (pondus) troncopiramidal y restos de una antigua conducción de agua realizada en hormigón (opus caementicium). No obstante, los orígenes de nuestro municipio son todavía inciertos.

Debemos esperar hasta el siglo VIII, ya durante el dominio musulmán, para constatar un asentamiento o “aduar” dedicado a las labores agrícolas. Desde el siglo X se impulsó la huerta gracias a la construcción de acequias que conformó un entramado cuya estructura principal se ha mantenido hasta nuestros tiempos, con acequias que riegan tanto la Huerta Alta como la Huerta Baja. También se rehabilitaron las antiguas casas levantadas en los campos que conformaban las huertas, así como la construcción de otras alquerías o "qaryas”. En este momento existió, al menos, un molino y un horno. Entre los siglos XI y XIII pudo construirse junto al camino de Quart una torre defensiva con funciones de vigilancia y protección de los pobladores en caso de amenaza, al mando de un alcaide, Apoçatán. Ante la llegada de la población cristiana, la torre perdió su función originaria, quedando reducida en altura y absorbida por edificios nuevos.

Muro de tapia y puerta de acceso de la Closa
Muro de tapial y puerta de acceso de La Closa

De este periodo todavía se conservan algunos elementos arquitectónicos, como el arco de herradura que da acceso a La Closa. Otros, desgraciadamente, han sucumbido al avance del ladrillo, como la Alquería Castillo; sus pasadizos, que conectaban la primitiva fortaleza de Alaquàs con la torre de Xirivella; el antiguo arco de herradura de una vivienda situada en el Carrer del Forn o el arco cegado de la Casa de la Taita. Algunas tradiciones que perviven en el municipio proceden de esta època; la costumbre de encalar las paredes, la presencia del fuego y la pólvora en las festividades, el trabajo de la seda y la alfarería dan buena cuenta de ello.

En 1238 Valencia y sus alrededores fueron tomados por el rey Jaume I. Xirivella fue entonces poblada por familias procedentes, fundamentalmente, de Cataluña (Llobregat, Pallars, Lleida, AnoPila Bautismal de Xirivella (Fondos Imatges per al futur nº1752)ia, Barcelona) y, en menor medida, de Aragón (Teruel y Ribargorza). Sabemos por el Llibre del Repartiment que el nuestro municipio fue dividido en tres partes: Xilbiela de l'Algarbia, Xilbiela de la Xarquia y Andarella. La Orden de Calatrava, que había participado en la conquista, recibió como recompensa la zona correspondiente a Xilbiela de l'Algarbia, mientras que las restantes fueron entregadas a particulares. Los calatravos pronto construyeron los principales edificios administrativos y religiosos, como la Casa del Delme —hasta hace unas décadas podía contemplarse en la Plaza de la Iglesia— y la primera parroquia, de estilo gótico.

El templo, cuya primera advocación fue a Santa María, se articulaba en una sola nave, con una superficie de unos 130 metros cuadrados. La cabecera era plana, mientras que la techumbre de madera estaba cubierta en el exterior por tejas de barro cocido, formando un tejado a dos aguas. Teniendo en cuenta la escasez de piedra en la zona, es probable que emplearan el ladrillo para la construcción de los muros. Desconocemos el programa decorativo del interior del edificio, pero es probable que la pintura mural cubriera parte de los paneles y arcos con motivos heráldicos, vegetales y repertorio de bestiario.

Por entonces, el conocido cronista Ramón Muntaner, afincado en Valencia, fue dueño de una alquería en Xirivella, como consecuencia de su boda conRamón Munanter escribiendo su Crònica en Xirivella (Bibiloteca Real Monasterio de El Escorial) Valençona Castell, cuyo padre había adquirido un lote de tierra en esta localidad. Fue en esta alquería donde Muntaner escribió  su conocida crónica, obra clave de la literatura medieval universal, que ha dado a conocer el nombre del nuestro pueblo por todo el mundo, gracias a las líneas que siguen: : “E estant jo en una alqueria mia per nom Xilvella, que és en la Horta de València...”

El 16 de agosto de 1386 el maestre de la Orden, Gonzalo Núñez, cedía en enfiteusia y por una duración de nueve años las posesiones de Xirivella a Pere Boïl Castellar y a su mujer, Na Caterina Dies. Este compromiso fue prorrogándose en dos ocasiones, por 2 y 50 años más, respectivamente. El traspaso de poderes contó con el apoyo del papa Clemente en 1391. Unos años más tarde, en 1445, se aplicaba un nuevo acuerdo entre la Orden y los Boïl, que permitía a este linaje continuar con el poder hasta las postrimerías de la Edad Media. Finalmente, en 1602 quedaba asignado el dominio de Xirivella de manera pràcticamente definitiva (por ocho vidas) a Ramón Boïl, VIII Señor de Xirivella. 

De aquella época quedan todavía en pie la Casa del Dau, en el carrer de la Pilota, así como la Closa y algunas casas de factura más humilde, que asoman al Casa del DauCarrer Major y Carrer del Forn, que han quedado muy alteradas por reformas posteriores. Tambié un conjunto de rodillos de piedra para usos agrícolas, bases y fustes de columnas que tradicionalmente fueron catalogadas como romanas, pero que han estado recientmente estudiadas por el SIP, situándolas entre la Edad Moderna y Contemporánea (siglos XVI-XIX). En la acutalidad  pueden contemplarse a las instalaciones del Polideportivo Municipal.

En 1609 Felipe III decretaba la expulsión de los moriscos de Españaa. Esta medida provocó que muchas localidades de l'Horta quedaran casi o totalmente deshabitadas. Si bien Mislata, Alaquàs, Manises o Paterna sufrieron estragos, a Xirivella no había población morisca y, por ende, el decreto de expulsión no alteraró las bases demográficas de nuestro municipio.

En agosto de 1682 una fortísima tormenta afectó a la estructura de la parroquia. El fuerte deterioro del edificio junto a los cambios en los gustos artísticos de la sociedad animaron el comienzo de las obras para la construcción del aIglesiactual templo barroco; no obstante, manteniendo los restos pétreos del primitivo edificio. La nueva parroquia, finalizada en 1708, tendría como advocación la Virgen de la Salud. Algunos objetos se salvaron, como la “Pica de Xirivella”, compuesta por un antiguo capitel invertido y reutilizado a modo de pie y una pequeña pila adosada.

Durante toda la Edad Moderna Xirivella ha participado y se ha visto afectada por los acontecimientos que han marcat la historia de España. Las consecuencias de la Guerra de Sucesión y la victoria de los Borbones todavía la sentimos los valencianos. Efectivamente, fue el toque de gracia para el Reino de Valencia, ya que “por derecho de conquista” fue privado de sus sus privilegios y fueros históricos, al tiempo que se procedió de manera forzosa a la implantación de la lengua castellana. Un episodio anecdótico de la Guerra de la Independencia o Guerra del Francés tuvo como escenario nuestro municipio; en 1812, estando rodeadas las tropas francesas, el mariscal Suchet entró en Xirivella con algunos de sus hombres para hacer un reconocimiento durante los ataques franceses a la ciudad de Valencia y sus alrededores.

En el año 1814 el Marqués de Dos Aguas obtuvo parte del señorio hasta que en 1837, en virtud de la puesta en vigor de la Ley sobre la abolición del régimen señorial, Xirivella dejó de estar bajo la administración de un señor.

Estas últimas pinceladas pasan por nuestra historia más reciente. Nuestro pueblo no pudo escapar de la Guerra Civil que promovió el odio y el terror entre los vecinos de una misma población, ahora divididos en dos bandos. Durante el conflicto, la imagen de la Virgen de la Salud sufrió daños considerables, siendo restaurada en 1939.

Sirvan estas líneas como breve presentación de un pueblo que cuenta con siglos de historia, abiertos a los cambios y en continuo crecimiento, que pese al fuerte desarrollo urbano de las últimas décadas, afortunadamente aún conserva pequeños rincones que nos recuerdan una historia y unas tradiciones que no conviene olvidar.

Juan José Gordón Baeza, historiador y arqueólogo

 

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