El CIM programa su primer concierto tras el estado de alarma

(Xirivella, 03/07/20) La Banda Sinfónica del Cercle Instructiu Musical (CIM) de Xirivella vuelve a la calle tras el confinamiento. El próximo jueves 9 de julio, a las 22:15 horas, ofrecerá su primer concierto en abierto posterior al estado de alarma. Será en la explanada del Ayuntamiento y las limitaciones de aforo generarán una extraña circunstancia: habrán casi tantos intérpretes como público, un lujo nada habitual para los asistentes. «Tenemos cierta preocupación ante esta nueva forma de hacer música, con tanta separación física entre nosotros», declara Martín García, presidente del CIM. Y es que no hay que olvidar que las medidas de distancia interpersonal son de obligado cumplimiento también para una agrupación musical, acostumbrada a la mayor sincronización que permite la cercanía.

Xirivella, que hoy mismo retoma la agenda cultural con un monólogo a dúo entre los humoristas Eugeni Alemany y Miki Dkai, espera con ganas el renacer de la banda municipal. «Nos hace falta vencer los fantasmas del confinamiento, burlar la gravedad de la pandemia con actos de reencuentro y guardando, evidentemente, todas las medidas de seguridad», asegura Roberto Romero, concejal de Cultura. El CIM de Xirivella, como la mayoría de sociedades musicales valencianas, ha impulsado las interpretaciones urbanas desde los balcones durante la pandemia. Y esa costumbre, mitad entusiasta mitad metódica, ha generado su propio repertorio. En el concierto del próximo jueves, el CIM ha programado algunos de los temas recurrentes durante el estado de alarma: ‘Resistiré’ del Dúo Dinámico, ‘La vida es bella’ de Nicolai Piovanni o ‘Bella Ciao’ de Tom Stanford.

«El sentido de la música es ofrecerla al público», declara el presidente Martín García. «Hay ansiedad por volver al escenario, los intérpretes más jóvenes se han volcado con sus instrumentos en las últimas semanas, estamos diseñando turnos constantes de ensayo para garantizar las distancias», asegura satisfecho. El cineasta sueco Ingmar Bergman dijo al final de sus días que «si Dios existe, debe ser algo parecido a la música». En Xirivella nadie duda que el próximo jueves la música sonará a gloria divina.